La inteligencia del cuerpo

En mas de una ocasión he reflejado en este blog que el cuerpo humano es fantástico. Es una máquina perfecta y fascinante, es terriblemente compleja y puede ser extremadamente eficiente. Pero es que ademas de todo eso también es inteligente. Cualquier artista marcial o deportista no ocasional que pueda estar leyendo esto puede intuir a que me estoy refiriendo, pero de cualquier forma ahora me explico.

A la hora de realizar cualquier actividad, deporte o en mi caso arte marcial, hay dos factores claramente diferenciados que te permitirán avanzar, dos capacidades que son necesarias cada una de ellas en su proporción pero ambas necesarias. Lo que trato de decir es que hace falta una dosis de capacidad física y otra dosis de capacidad psicológica.

cuerpo inteligente

Como he mencionado antes el cuerpo tiene su inteligencia y en función de tu estado te pedirá una dosis mayor de una o de otra. Obviamente hacen falta ambas, necesitas capacidad física para moverte, para entrenar en si. Pero también necesitas una componente psicológica para ser capaz de progresar ante las dificultades del entrenamiento, para poder seguir a pesar del cansancio, para no caer en la frustración por un progreso lento o ausente, etc.

Siempre he pensado que el cuerpo es “gandul” por definición. Por ejemplo, si has entrenado duro el día anterior y tienes agujetas o si o has tenido un mal día en el trabajo y estás estresado, tu cuerpo empezará enseguida a quejarse y a encontrar dolores fantasma. ¡Quien no haya vivido esa experiencia antes que levante la mano! En esa situación la parte psicológica es la que tiene que tirar del carro, al menos hasta conseguir arrancar y que todo tu cuerpo entre en calor y se ponga en marcha. Y después de todo ese proceso es donde se produce la magia, donde se manifiesta esa inteligencia del cuerpo, donde esa capacidad psicológicsa tira de todo el cuerpo para seguir y continuar entrenando en busca de la mejora. En ese estado el cuerpo te agradece el esfuerzo psicológico de ponerlo en marcha a pesar de que él no quería entregándote una buena dosis de endorfinas  y demostrándote que tu límite está un poco mas lejos.

Si has intentado entrenar por las mañana, la disciplina que quieras, sabrás de lo que hablo. Es complejo poner el cuerpo en marcha a primar hora, pero es posible. ¿Tienes pereza?, llévatela contigo al dojo y enséñale como se hacen las cosas, porque al fin y al cabo como dicen en Japón “la disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia”.

Esta sensación no es algo exclusivo de las artes marciales, si bien es cierto que en mi experiencia mediante el karate y la bioenergia es como mas intensamente lo he experimentado, conozco runners (yo mismo corría hace unos años) que viven de la misma manera esa guerra entre el cuerpo gandul antes de empezar y agradecido al finalizar.

Cada persona es distinta, única, y no todos tenemos las mismas facultades físicas. Es mas a medida que envejecemos nuestras capacidades físicas van mermando. ¿Significa esto que si no soy joven no puedo entrenar? Ya contestamos hace un tiempo a esa pregunta y la respuesta es que no, solo tienes que adaptarte. Esto quiere decir que para entrenar en cualquier situación, en momentos de buena forma física y en los que no, hace falta Aptitud Actitud, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Si te parece interesante lo leído dime en los comentarios si has conseguido experimentar alguna vez esa sensación en que tu cuerpo no quiere arrancar, tener que “tirar” mas con la cabeza que con el músculo y como te sentíste al finalizar.

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